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The ShapeShifter Capitulo 2 Parte 2

Guía de Episodios

The ShapeShifter: Capitulo 2

"Su Nombre era Becky Parte 2"


Una explosión. Otra más, sí señor.
Will observa desde un tejado de un rascacielos, explorando con la mirada la gran ciudad, percatándose de un juego de luces a la lejanía, y decide ir a investigar. Después de todo, si no va él… ¿Quién irá?
¿La policía?
Mejor que no se arriesguen para nada.
Nuestro héroe baja con cuidado del tejado, agarrándose de las ventanas. Pierde el equilibro y cae, sintiendo se le revuelven las tripas.
Su corazón se detendría si aún funcionase como un corazón común y corriente. Sin embargo.
Cierra los ojos, asustado. Una de sus pesadillas más recurrentes se está haciendo realidad: El cae al vacio… Pero esta vez, no despertará antes de chocar contra el suelo.
No. Sentirá el impacto, y no será capaz de hacer más que intentar soportarlo.
Comienza a desesperarse, y se gira en el aire, observando el suelo, que se encuentra aún a unos veinte pisos de distancia. Repentinamente, sus pies se traban en un balcón.
Will reacciona rápido y se concentra en mantener sus pies ahí, deseando que no lleguen al límite de elasticidad y estallen en pedazos.
Las piernas comienzan a estirarse, reduciendo la aceleración del joven, hasta que finalmente… Lo detienen, a centímetros del piso.
ShapeShifter exhala y colca sus dos palmas sobre la acera. Su cuerpo lentamente se va moldeando, transformando esas manos en pies. Su cuerpo invierte posiciones en el lugar y Will parpadea, aturdido: Nunca había hecho eso antes.
Sacude la cabeza y comienza a caminar, y se percata de que tiene sus genitales en su hombro.
Se estremece, observando la imagen, y hace que se deshagan y se unan con su cuerpo. Total, son solo una masa de materia moldeable, no son realmente órganos
ShapeShifter camina por la solitaria y sobre iluminada calle, en dirección al juego de luces. Está demasiado mareado como para correr.
Va haciendo zigzag, esquivando como puede los postes.
Se pone una mano en el rostro y exhala.
-Batman no pasaba por estas cosas…-

Una explosión. Otra más, sí señor.
Por primera vez en su vida, ella estaba en control de la situación.
Sí. Todos le temían. Todos imploraban piedad.
No la obtendrían de ella, no. Ella ya pasó por suficientes cosas, por suficientes desgracias. La culpa de su patética y miserable vida es de la sociedad, y la sociedad va a pagar.
Otra explosión. Una más.
Aún conserva su no exactamente atractiva figura. Pero no le importa, ella ahora tiene poder, y poder es todo lo que alguien necesita.
Becky era su nombre, pero ya no más. Ahora, se llamaría diferente. Ahora, su nombre inspiraría terror en las mentes que no la comprendieron.
Beatriz no es el nombre de lo que ella era ahora.
No. Beatriz no es adecuado.
Es hora de una nueva identidad.
Ahora ella es… “La Destructora de Sociedades”. Sí, así se haría llamar.
Sus deformadas manos comienzan a crear un circulo de energía violeta, el cual es lanzado contra una pared.
Una nueva explosión la destruye. El pánico cunde en la calle por la que ella camina mientras lanza sus proyectiles.
Quienes corren, pocos se imaginan que a unas pocas cuadras la gente duerme, sin enterarse del caos.
La Destructora de Sociedades destruye todas las casas y departamentos que puede, asegurándose de hacer explotar cada negocio que vea. Después de todo, el Capitalismo es parte de la Sociedad.
Se rasca el hombro derecho, lugar en donde tiene un agujero, como si alguien le hubiese clavado una gran jeringa. Algunas pústulas de pus rodean la infectada y violetasea herida.
Gimotea cuando una de las pústulas estalla, pero un fuerte ruido de algo cayendo le llama la atención. Mira alrededor, rápido.
Una figura blanca, que parece más un maniquí que un humano, observa con sus manchas que asemejan ojos a la mujer.
-¡ShapeShifter!-, dice ella emocionada de ver a su héroe.
Él la señala y pronuncia: -Detén tus acciones.-, intentando que su voz suene más grave de lo que es. Aún no se ocurrió que podría modificar sus cuerdas vocales con facilidad.
Intenta sonar dramático y amenazador, sin demasiado éxito. La joven mujer parpadea, confundida, y luego le sonríe.
-¡ShapesShifter! Unite a mí, ¡vamos a acabar con la injusticia de esta sociedad juntos! ¿Qué te parece?-
Nuestro héroe la mira, abriendo un poco más sus ojos.
-¿Acabar con la injusticia?-. No se esperaba una causa noble. – Exactamente, ¿Qué estás haciendo?-
-¡Destruyendo los cimientos de esta asquerosa y repugnante sociedad capitalista!-
-¿Cómo?-
-Mira… ¡Sucedió algo maravilloso, ShapeShifter! ¡Me dieron Súper-Poderes! ¡A mí! ¡A mí! Ahora somos los dos héroes, ¡podremos hacer cosas maravillosas juntos! ¡Sí!-
El joven héroe la observa, perplejo. La reconoció hace mucho, es su compañera de curso, Becky.
-Y… ¿Te dieron bombas?-
-¡No, no! Yo las creo, mira.-
La Destructora de Sociedades alza ambas palmas al aire y se crea otra esfera violeta de energía.
-Y… Si te atan las manos, ¿podrías crear eso?-
-Bueno… No, ¡pero trabajaremos juntos y siempre podré ayudarte!-
-Eso quería escuchar.-
ShapeShifter le da una cachetada al aire en dirección a las manos de Becky, y un pedazo de su mano se desprende, impactando con fuerzas en las muñecas de la Destructora de Sociedades, quien se tambalea y cae al suelo de culo debido a su falta de estabilidad y a su peso.
La masa que antes solía ser la mano de nuestro héroe se convierte en un par de cadenas que impiden el movimiento de Becky.
ShapeShifter sonríe.
-Bien, un criminal menos. Vaya, esto es más fácil de lo que creí…-
Se da vuelta al escuchar el sonido de unas sirenas, pero repentinamente sus oídos tan solo escuchan un pitido. Sus ojos caen al suelo y en su cuerpo siente un dolor extremo, como si se estuviese quemando todo.
Su visión es borrosa, pero logra mover su rostro para observar como algunos pedazos de su cuerpo se van convirtiendo en una masa gelatinosa y se desplazan hacia él, para lentamente volver a darle su forma humanoide.
Toma una buena bocanada de aire y se gira sobre su espalda como puede, sintiendo un fuerte ardor, y aún incapaz de escuchar o ver. Observa la silueta de Becky, quien comienza a crear otra esfera violeta entre sus manos, pero un resplandor azul y rojo parece asustarla, y escapa, lanzando la esfera hacia otro lado.
ShapeShifter gira levemente su cabeza hacia donde la esfera fue lanzada, y logra ver como un patrullero estalla en pedazos.
Las imágenes se vuelven cada vez más oscuras… ¿Será el final? ¿Tan pronto…?

Las gotas caen al suelo, estallando como pequeños cristales.
Pero las gotas no le pertenecen al cielo, si no a los ojos de una joven mujer cuyo corazón había sido destruido con malvada e intencional crueldad.
¿Cómo pudo él hacerle eso a ella, después de todo lo que ella había pasado por él?
¿Después de que ella le brindó su apoyo incondicional? ¿Después de que él luchó por su causa?
¿Después de lo que sufrió por su culpa…?
Sí, sufrimiento.
Esa era la clave.
Ese era el plan de ShapeShifter, ¡siempre lo fue!
Causarle sufrimiento a ella, ¡a nadie más!
Era todo un plan, un elaborado plan, para que ella caiga, para que ella sufra, para que sienta el indescribible dolor que sintió antes, y el que siente ahora.
Todos, ¡todos contra ella! ¡El mundo contra una pobre mujer!
Ellos iban a pagar, sí. Toda la maldita y corrupta sociedad que decidió arruinarle la vida. ¿Creyeron que iban a salir impunes luego de lo que todos hicieron?
Sí, en realidad, tenían razón. Beatriz nunca habría sido capaz de hacer más que llorar… Pero La Destructora de Sociedades sí puede hacer algo.
Sí, ella puede hacer muchas cosas. ¡Nadie va a poder detenerla!
Ella es una semidiosa, que tiene el poder de la destrucción en sus manos.
¿Qué pueden hacer sus patéticos rifles, cañones, tanques, helicópteros, contra las explosiones de La Destructora?
¡Nada! ¡Eso es lo que pueden hacer, nada!
¡Ella va a destruirlos, va a aplastarlos a todos!
¡La venganza será terrible!
¡El mundo estaría temblando si supiese lo que le espera!
Porque Becky ya no es Becky: Ella es una maquina de destrucción masiva. Y nadie puede detenerla.

Los ojos de la extraña figura siguen abiertos, pero nada ven.
Hay una bota de cuero que se dedica a mover un poco el blanco cuerpo.
Resplandecen los “flash” de las diferentes cámaras.
-Saquen a los reporteros de acá.-, dice la dueña de las botas con su cansada voz.
Gira la cabeza, haciendo que sus cortos y canosos cabellos se ondulen al entrar en contacto con el viento.
Suspira, y observa con sus ojos color marrón a la situación.
Observar la destrucción, la muerte, la sangre, nunca le causaron impresión o asco. Pero sí, tristeza.
Se pasa una mano por su levemente arrugada frente y se pone su antiguo sombrero marrón.
Una boda de plata como oficial de policía, nadie puede decir que es poco tiempo. Ella tiene cuarenta años, pero aparenta tener un poco más: Nunca cuidó mucho su parte estética, solo lo suficiente para estar en forma.
Sus cabellos son vírgenes de la tintura, su piel es virgen de cosméticos y tratamientos extraños.
Ajusta su sobretodo marrón, y mira a su placa. Lleva más de veinticinco años colgando de ella. Sonríe un poco, recordando el momento en el que se la dieron.
Mueve los ojos hacia un costado, haciendo foco en el ser que estaba en el suelo.
Nunca había visto algo como eso antes, luego de casi tres décadas en las fuerzas policiales.
Se para en cuclillas, y amaga a tocarlo.
Una mano se reposa en su hombro y ella levanta la cabeza.
Ella sonríe al ver la oscura piel y el gran afro de su compañero. Siempre estuvo orgulloso del anacronismo que él cargaba en sus espaldas.
-Los forenses aún no lo examinaron.- dice él, dedicándole una amistosa sonrisa.
-¿Hay testigos?-
-Más de los que nunca necesitaríamos, pero todos tienen información inútil…-
-¿Inútil? Nunca te escuché calificando de esa manera.- comenta ella, parándose y mirándolo, intrigada.
-Están todos locos. Dicen que una chica joven con algo de sobrepeso, pero de no más de dieciocho años, creaba bombas violetas en sus manos y las tiraba, y que luego apareció este- señala al ser blanco que se encuentra en el suelo - y lanzó su mano volando.-
La detective alza ambas cejas, sorprendida, pero no comenta anda, esperando a que su compañero continúe.
-Y entonces, parece que la mano voladora se convirtió en una cadena blanca, y ató las muñecas de la gorda.-
-Martín, por favor… El lenguaje.- dice su compañera, luego de exhalar un respiro, sabiendo que no importa cuántas veces se lo diga, él va a seguir refiriéndose a ella de la misma manera.
-Disculpá, Abril. Como venía diciendo… Ató las muñecas de la gorda, pero esta creó otra bomba y se la tiró a la espalda…-
Abril parpadea, incrédula.
-¿Lo noqueó con una bomba en la nuca?-
-No, no. Dije a la espalda. Los testigos dicen que explotó.-
-Por favor, Martín… Eso no tiene sentido. Esta… Cosa- mira a la forma humanoide blanca –está entera.-
Martín se encoje de hombros.
-Dicen que explotó.- se excusa.
Abril suspira, aún observándolo.
-Parece como… Si alguien hubiese dibujado la silueta de un humano en una hoja blanca, y esta se separó del papel.-
Martín asiente.
Abríl toma aire y mira a su compañero.
-Bueno, sea como sea… Ya ví todo lo que tenía que ver.-
-¿Y qué pensás?-
-Pienso que extraño cuando los criminales iban con medias en la cabeza, y escopetas en las manos.-
Abril ajusta su sobretodo y se comienza a alejar hacia su patrullero, estacionado cerca de un humeante vehículo, que aparentemente había recibido la explosión de una granada o algo similar.
-Manejo yo.-, dice Martín mientras Abril se ubica en el asiento del acompañante y asiente.
El patrullero es encendido, y comienza a moverse.

Wilfredo toma una buena bocanada de aire, y abre sus dos completamente negros ojos. Mira alrededor, y descubre figuras difusas que se sobresaltan y retroceden.
Parpadea un poco y se sienta, observando nuevamente a los alrededores luego de pasar sus dedos por sus ojos, como si se hubiese desperezado recién.
Sus ojos lentamente van haciendo foco, y se percata de que está en una especie de mesa de operación. Observa arriba, y es cegado por un gran reflector.
Cierra sus ojos fuertemente, baja la cabeza y los abre. Sus ojos se acostumbran a la luz de ambiente de nuevo, y él se gira, sentándose en la camilla.
El cuarto es pequeño, y está lleno de herramientas de todo tipo. Las paredes son de un color azul metálico. Hay dos puertas bien juntas que poseen una ventana cada una. Will no se detiene a ver que hay detrás de las ventanas, y continúa mirando el lugar, bastante aturdido y confundido.
-¿Está… Vivo?-, pregunta una voz femenina bastante joven.
-Pero… No tenía pulso-, dice una segunda voz, está vez masculina.
Resuenan unos pasos, y una tercera persona aparece frente a Will, mirándolo de cerca.
-Increíble., dice una voz anciana mientras lo examina.
Will se echa un poco hacia atrás, parpadeando y luego entrecerrando los ojos.
-¿Podes… hablar? Can you speak?-. El anciano dice lo mismo en dos idiomas.
-¿Eh?- responde Will, pasándose una mano por el rostro, como si quisiese sacarse el mareo que tiene encima.
La mujer joven se acerca y lo observa.
-Creo que no te entiende… ¿Será un…?-
-¿…Alienígena?-. El otro hombre completa la frase.
-¿Alienígena? No, ¿qué? ¿Eh? Esperen… ¿Dónde estoy?-
Los tres se sobresaltan al escucharlo hablar, pero forman un semicírculo alrededor de él.
-¿De qué planeta sos?-, pregunta el anciano.
-… ¿De la tierra?- responde nuestro héroe, incrementando un poco el tamaño de sus manchas oculares, curioso por la pregunta.
La mujer queda anonadada. Se esperaba algo como “Vengo de la galaxia Alpha-centauri”.
Will se mira las manos, y observa la forma blanca y uniforme que estas poseen.
Ante el silencio de nuestro joven héroe, los tres se miran. Se alejan un poco y comienzan a conversar en susurros.
De mientras, Will entrecierra los ojos, mirando a sus manos.
Se concentra, lentamente haciendo que su cuerpo hecho de perfectas formas blancas vaya tomando una apariencia más humana. Luego, piel humana parece crecer sobre la blanca forma humanoide, una piel que parecería artificialmente pálida.
Su rostro toma forma humana también: Ojos amarillos, pequeños labios, rostro ovalado y fino.
Los tres forenses se giran, observando con sorpresa lo que está pasando.
ShapeShifter se transforma en alguien que no es Willfredo, y se levanta. Unas ropas comienzan a generarse, como creciendo desde su piel para luego transformarse en paños. De repente, viste con unos pantalones negros, zapatos y una camisa blanca. Su estatura se reduce unos pocos centímetros, y comienza a caminar hacia la puerta. Lo detiene una mano, y Will gira el rostro, mirando al joven hombre que lo detuvo. No dice nada.
Se genera un tenso silencio, hasta que el hombre se atreve a hablar.
-No podemos permitir que te vayas.-
-No tengo ganas de que experimenten conmigo, gracias.-
El hombro de Will se deforma, haciéndose gelatinoso y cayendo hacia abajo, haciendo que el hombre pierda agarre sobre él. Luego, vuelve a la normalidad y nuestro joven héroe se aleja tranquilamente.
El anciano corre hacia un teléfono instalado en la pared y llama a seguridad, advirtiendo sobre que hay un prófugo. Describen al humano en el que Wilfredo se transformó, e instantáneamente los guardias comienzan a recibir el mensaje en sus radios portátiles.
Sin embargo, ShapeShifter camina entre ellos sin ningún problema. Avanza hasta un ascensor, y presiona el botón para ir a la planta baja.
Se percata de que al lado suyo tiene un guardia, viajando con él.
Lo mira y le pregunta, alzando las cejas.
-¿Lo encontraron?-
-No señor.-
Will asiente mientras la puerta del ascensor se abre. Él solo sale del vehículo, y camina por la planta baja, buscando el vestíbulo y la salida.
A través de las cámaras, otro guardia se percata de que hay una persona repetida.
El anciano doctor que atendió a Will esta tanto caminando por un pasillo en la planta baja, como conversando con sus dos jóvenes aprendices en el tercer sótano.
Will sale por la puerta principal mientras el guardia que descubrió la singularidad realiza un reporte. De repente, siente el frio metal de un arma apoyado en su nuca.
-Levante las manos y no haga movimientos bruscos.-
ShapeShifter se gira lentamente, y observa a un hombre de piel oscura que posee un enorme afro y (más importantemente) un revolver.
Mueve un poco sus ojos, y se percata de que hay una oficial algo anciana, vistiendo con un sobretodo marrón, cruzada de brazos pero con su pistola en la mano.
Más guardias comienzan a salir, y los tres médicos forenses que lo estaban examinando salen por la puerta principal y observan desde prudente distancia.
-Supongo que mi disfraz está comprometido.- dice Will, sonriendo mientras las ropas se van deshaciendo, mientras su piel se va decolorando, y mientras lentamente vuelve a tomar su forma de siempre.
Martín, los guardias y Abril retroceden unos pasos, sorprendidos del in-natural cambio.
Will aprovecha para darle un golpe en la mano a Martín, para hacer que su arma se desvíe. Un disparo impacta contra el suelo, y las armas de los guardias se elevan, pero para esas alturas, Will ya comenzó a correr, rápidamente llegando a velocidades increíbles.
Abril levanta su pistola, tomándose su tiempo, y apunta a Will, mientras disparos impactan cerca y lejos de él.
Ya se encuentra a al menos treinta metros, y no pasaron más que unos segundos.
Espera, hasta que Will está cerca de salir del perímetro del hospital científico, y luego jala su gatillo.
ShapeShifter cae al suelo y rueda un par de veces, para luego estrellarse contra una pequeña pared. Su cuerpo parece expandirse un poco al chocar, pero luego vuelve a la normalidad. Se levanta lentamente y se toma la pierna, rengueando. Cae de rodillas cerca de la salida, y abre ampliamente los ojos, notando como una fuerte luz aparece frente a él.
Una ambulancia está por salir del precinto, y parece bastante dispuesta a impactarlo.
Abril niega con la cabeza, caminando hacia allí.
A veces no entiende como su compañero puede hacer esas cosas.
¿Subirse a una ambulancia para atropellar a quien quieren detener?
Esas cosas solo se le ocurren a Martín.
Libera un “Ugh” cuando escucha el “Splat” del golpe. La ambulancia se detiene, y la puerta se abre.
Algunos minutos después, Abril llega junto a la ambulancia, junto con un montón de guardia, y varios médicos y científicos.
Martín se encuentra sentado sobre sus cuclillas observando al cuerpo de Will, que se retuerce mientras sus pedazos comienzan a arrastrarse hacia él.
ShapeShifter grita adolorido, sin poder soportar la extrema sensación de daño que sintió cuando su cuerpo fue casi despedazado.
-Esto parece salido de una película…- comenta Abril.
Martín asiente, y los guardias mantienen las armas en alto.
-¿Qué hacemos?- pregunta Martín.
Finalmente, el cuerpo de Will se arma, y el respira agitado, si bien ya no grita de dolor.
Gimotea un poco, mientras su pierna derecha comienza a moldearse, y una bala sale de adentro de ella.
ShapeShifter entrecierra los ojos, mirando al cielo.
-¿Duele, eh?- dice la detective, sonriendo de lado.
Will la mira, jadeando.
-Si no querés que siga doliendo, vas a entregarte pacíficamente.- dice sonriente Martín, aún acuclillado a su lado. -Tenemos un par de preguntas nomás. No hay cargos en tu contra, tigre.-. Martín le da un golpecito en el hombro, amistoso.
-¿… Tenían que agujerearme la pierna y arrollarme con un camión para hacerme un par de preguntas…?-
-Ambulancia.- corrige Abril.
-… Arrollarme con una AMBULANCIA.-
Martín ríe un poco, pero es callado por una acusadora mirada de parte de su compañera.
Abril se cruza de brazos y pronuncia, sonriente: -Fuiste vos el que empezaste a escapar.-
Martín toma la bala que ShapeShifter expulsó y la examina.
-¡Martín! ¿Qué te dije de tocar la evidencia con las manos desnudas?-
-Ehh… Lo siento, jefa.-
Abril niega con la cabeza, y le ofrece su mano a Will.
Pasan unos segundos, en el que él solo la mira. Hay silencio absoluto, y las armas siguen en alto.
El blanco brazo de nuestro héroe se estira como si de goma fuese, y alcanza la mano de Abril.
Luego de un estrechón, lo ayudan a levantarse.
-Vamos a un lugar más tranquilo… ¿Te parece?-
Wilfredo suspira y asiente, mientras la suciedad que junto del suelo va desprendiéndose de su cuerpo, y cayendo al suelo.

The ShapeShifter Capitulo 2 Parte 1

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The ShapeShifter: Capitulo 2

"Su Nombre era Becky Parte 1"


“El peor nombre de mundo me tocó”, decía ella.
Si, era un nombre bastante malo… “No tanto como Wilfredo”, solía decirle nuestro héroe para animarla.
¿Pero como es posible animar a una persona como ella?
Siempre sola en un rincón, llorando por la figura esbelta que nunca se esforzó por tener, por el padre millonario que nunca la concibió, por los talentos súper naturales que nunca tuvo.
Ella era la típica persona que nunca suele faltar en colegios tan estereotípicos como el de Will: Rechoncha, con voz masculina, siempre desalineada, sin mucho gusto para la vestimenta, pero bastante inteligente.
Buena chica si se la conoce, pero nadie suele conocerla.
Tuvo amigos, pero de alguna forma ella los termina expulsando de su vida, para seguir estando sola. Tal vez lo hace sin darse cuenta.
Le gusta la soledad y la odia al mismo tiempo.
Le gusta ser diferente, así que no busca a nadie parecido a ella.
Algunos dicen que le gusta ser infeliz, ¿pero alguien en su sano juicio le gusta la tristeza? A ella, al menos, no.
Pocos le hablan, porque se aísla en su burbuja: Está segura, oculta de todo lo peligroso… Pero, ¿Qué sabe ella de peligro?
Peligro es lo que pasa Will casi a diario, saliendo a la noche y recorriendo la ciudad, como si fuese un superhéroe salido directamente de las historietas, siempre poniendo el pellejo al fuego por el bienestar de alguna que otra persona… O peligro es lo que pasan los bomberos, los policías, y tantos otros.
Will intentó amigarse con ella, más por lástima que por interés, pero nunca tuvo éxito.
Tal vez ella veía las intenciones de nuestro héroe y no soportaba que la gente sienta pena por ella, o tal vez se cerraba ante esa nueva persona: Todos son un potencial día peligro para su burbuja.
Willfredo se intentó acercar en los recreos y tiempos libres a hablar. Las únicas respuestas que recibió fueron lacónicas: Un “Sí”, un “No”, y una completa indiferencia. Se dio por vencido pocos días después.
Un mes después de esos intentos de acercamiento, los eventos que protagonizó Joseph Wallas con su lanzallamas dieron a lugar, y Becky Carolina Crispini estaba en primera fila para cuando ShapeShifter entró en acción en su primer enfrentamiento. También fue parte de los que se quedaron congelados cuando nuestro héroe gritó que se alejen.
Pero ella no se paralizó del miedo: Ella se paralizó de la emoción.
Tenía como habito leer historietas, y siempre fantaseaba con que sean reales... ¡Y estaba viendo un combate entre un villano y un héroe! ¿En serio existían? ¿Su sueño se había hecho realidad…? ¿Tendría ella súper-poderes…?
Pero al menos, ¡existía un súper-héroe! ¡Y había aparecido en su ciudad, y su primera aparición en público había sido frente a su escuela!
¡Y ella estaba ahí parada, en el lugar justo en el momento justo, cuando en general se quedaba un rato mas en el colegio y luego salía tomando otro camino! No podía ser coincidencia: Algo la había destinado a encontrarse con él.
Sin darse cuenta, se había enamorado de una figura desconocida, se había enamorado de un algo al cual le habrían atravesado la cabeza con una bota.
Su amor se transformó en obsesión con el pasar de los días, y fue la primera persona en la ciudad en tener una remera que diga “THE SHIFTING HERO”, con un dibujo de como más o menos era nuestro héroe… “Bueno, al menos el dibujo lo hicieron bien”, reflexionó Wil días después. Tampoco era tan difícil. Una silueta blanca, como si fuese un maniquí, y dos manchas como ojos.
Cuando Wil entró al aula, vio a su obesa compañera discutiendo sobre la genialidad de la persona que tenia estampada en su remera.
-¡Le dieron una paliza!- decían algunos, entre burlonas risas que incomodaron a nuestro joven héroe.
-Bueno, le habrán dado una paliza, ¡pero es un súper-héroe y nos salvó!- defendía ella con su áspera voz de camionero.
-Batman lo habría hecho mejor.- dijo un chico con enanismo, de pelos rojizos y ojos tan azules que parecían reflectores.
-¿Qué Batman? ¡Linterna Verde le rompe el culo a Batman y a este loco, Súper Cambia Formas!- dijo un joven cuyo peso debía ser menor al de una molécula, pero que medía poco más de dos metros y quince centímetros.
-ShapeShifter.-, dijo Wilfredo.
-¿Eh?-, fue la respuesta del gigante, quien había comenzado a discutir sobre si Batman era mejor que Linterna Verde o no, mientras el resto se enfrentaban con Becky y su remera.
Wil se dio cuenta de que metió la pata.
-Bueno, esteeee… Shapeshifter suena mejor que esos nombres que le están poniendo. Es el primer súper-héroe del mundo, ¡merece un buen nombre…! ¿No?- . Observó a sus alrededor, nervioso. El clásico grupo de nerds se miraron y asintieron, mientras que los se encogieron de hombros.
-Puede ser- fue la única respuesta verbal que obtuvo.
Becky giró la cabeza cuando escuchó que la mitad se callaron la boca, y preguntó a alguien algo como “¿Que dijo?”.
-Que sos una puta.-, dijo uno.
-Que ShapeShifter suena mejor que los nombres que le estamos poniendo-, dijo otro.
Ignorando la primera respuesta y asintiendo ante la segunda, miró un rato a Will, y luego siguió discutiendo, usando el nombre que nuestro héroe se auto-impuso.
El curso se fue sentando mientras el profesor llegaba, tomaba lista, y la clase comenzaba.
Wil se quedó dormido, y no despertó hasta que el timbre de salida llegó.

La joven Becky comenzó a caminar hacia su casa. Se había entretenido leyendo un libro en la puerta del colegio luego del fin de clases, y la noche la había atropellado.
Se encontraba algo sola, en calles bien iluminadas, pero desiertas.
Dos personas que caminan por la vereda de enfrente, un auto que pasa, no mucho era lo que sucedía por allí.
Mientras avanzaba, fantaseaba sobre que alguien la asaltaba, y su héroe lo rescataba.
Y quien es su héroe si no el nuestro: ShapeShifter.
Nadie la atracó, pero pudo divisar una silueta saltando entre los techos… Su imaginación la llevó a pensar que era el súper-héroe que tanto anhelaba ver de nuevo, y corrió hacia allí, emocionada por la posibilidad de hablar con él.
Su lento correr la hizo llegar al edificio donde lo había visto saltar por última vez, y no tuvo mejor idea que meterse.
La puerta estaba abierta, y el lugar parecía abandonado hace tiempo: El silencio, la suciedad, el nauseabundo olor a humedad y las cosas tiradas por todos lados no hacían más que reforzar esta teoría.
Dio pequeños pasos por aquí y por allá, mientras su emoción se iba sustituyendo por miedo… Pero tenía que afrontarlo, o no tendría la oportunidad de ver a su incoloro héroe.
El crujir de la escalera hizo que las ratas se percaten de que alguien se acercaba, y las obligó a huir.
Luego de casi diez minutos de lento y precavido avance, la joven a llegó al quinto y último piso. Escuchó sonidos como voces lejanas aun más arriba, y buscó alguna forma de ir allí.
Reviso las grises paredes, para encontrar una perfectamente visible pero pequeña escalera, que conducía a una puerta de hierro. Comenzó a subir de nuevo, y arribó ante la puerta.
La abrió un poco con el mayor cuidado que pudo y observó desde el espacio abierto… No pudo distinguir a las dos figuras, solo había una en su rango de visión. Era alto, obeso, estaba vestido de traje y llevaba un enorme maletín en la mano. ShapeShifter debía estar un poco más al costado… Pero al menos podía escuchar lo que decían.
-¿Y cómo sé yo que esa mierda me va a hacer lo mismo a mí que a vos?-
-Solo vas a tener que confiar. ¿Tenés el dinero?-
-Para mí que es un puto veneno, y que querés irte con toda la guita.-
-Si quisiese irme con toda la plata te habría agujereado la cabeza ni bien apareciste.-
-Eh, tranquilo, no es necesario ponernos violentos, veras…-
Becky intentó abrir un poco más la puerta, para intentar ver si la otra persona era su héroe, confundida por la conversación… Pero la puerta emitió chirrió, y Becky palideció, entrando en un estado de shock momentáneamente.
Los dos se quedaron callados. Ella comenzó a bajar las escaleras, primero lento pero mientras más crujidos hacia la escalera, más velocidad tomaba. Corrió dos pisos hacia abajo, escuchando como era seguida desde cerca. Cerró los ojos, para contener los nervios. Una mala idea, ya que estaba bajando las escaleras del tercer piso. Tropezó y rodó hasta llegar al suelo, impactando con su rodilla en el piso.
Gritó de dolor y se intentó levantar, pero era inútil: El dolor le impedía moverse.
Logró ver a una figura que se acercaba lentamente. No era el hombre rechoncho, era el otro… De estatura media, tez bronceada, ojos marrones y cabellos oscuros, grandes músculos y miles de cicatrices… Definitivamente, no era su héroe.
Acorralada, y sin posibilidad de salvarse.
Becky rogó por piedad, pero el hombre ya había metido una mano en el bolsillo.

Una semana entera pasó, y Wilfredo se encontraba observando por la ventana.
Había pasado mucho tiempo sin ningún acontecimiento… ¡Nada!
Ni un robo, ni un asalto… O al menos, ninguno en el que el haya podido intervenir.
Noche tras noche se dedicó a correr por tejados y por calles, pero nada encontró.
El sábado llegó y el reloj dio doce campanadas. Wil aun miraba a través del vidrio, pensando y buscando.
Suspiró, y se alejó a largos pasos de su anterior ubicación, para quedar en el centro de su habitación.
Miró a un lado y al otro, observando el desorden en su habitación que no llegaba a tener 5x5 metros. Estiro su brazo más de lo que cualquier ser humano podría estirarlo y alcanzó la llave de la ya cerrada hace mucho puerta. Dio una vuelta, dándole la tranquilidad de que ahora sí estaba en completa privacidad.
Se sentó en su cama, sin retraer su brazo.
Lo movió de un lado a otro, agarrando cosas y poniéndolas en su lugar original… Tenía que esperar al menos media hora más hasta estar seguro de que no había nadie despierto en el hogar.
Uno nunca sabe cuando un padre va a entrar a la habitación… Y es mejor que no la encuentren vacía, ¡y encima desordenada!
Si se encuentra fuera de su orden, entonces los padres pensarían que algo malo sucedió. Si esta ordenada, podrían pensar que se escapó, o que salió a hacer algo.
Seguiría siendo algo que preferiría evitar, pero era definitivamente menos problemático.
De todas formas, podría volver y poner una escusa, inventarse una explicación, algo.
Mientras tu mente maquinaba todo eso, su brazo elástico finalizó y el cuarto se encontraba en casi perfecto orden.
Wilfredo se levantó e hizo la cama, completando la tarea.
Su reloj digital de pulsera sonó. Nuestro héroe detuvo la alarma presionando un botón y se quitó el artefacto electrónico de la muñeca. Lo dejó sobre la mesa, y abrió la ventana.
Trepó por ella y miró hacia afuera: Estaba a un piso de altura del suelo. Dio un paso al aire, dejándose caer.
Unos pocos segundos después, sus pies impactaron contra el suelo y explotaron como tomates. Will sintió un dolor intenso, al menos menor al que sintió cuando le estalló la cabeza.
La materia desparramada se arrastró hacia él, y sus pies se rearmaron.
Wilfredo comenzó a caminar por la calle. Doce y media de la noche, o cero y treinta de la mañana.
Poca luz, poco ruido, hasta poco viento: El lugar estaba tranquilo como un pueblo fantasma.
Cada tanto, un vehículo pasaba por la calle, pero no ayudaba a evitar sentir completa desolación… De haber algo de niebla, la atmosfera se habría adaptado a una película de suspenso.
Wilfredo cerró los ojos e incrementó su velocidad.
Sus pasos se hicieron cada vez más y más rápidos, y en un cuestión de segundos su piel y ropas parecieron deshacerse, dejando tan solo una blanca silueta.
Los ojos del cambia formas se abrieron, como dos manchas negras que lentamente se abrían.
Lentamente la velocidad comenzó a alcanzar los limites humanos. Dio un pequeño brinco desde la vereda para caer sobre el asfalto.
La habilidad de manipular su contextura y forma le permitieron darle cada vez más fuerza a sus piernas, hasta que llegó un punto en él que de de un paso directamente lo propulsaba hacia adelante, como si estuviese lanzándolo un cañón.
Una nueva noche comenzaba. Y Will confiaba en que esta vez, algo sucedería.

Ciego

Estoy muerto.
No tengo vida, entonces, estoy muerto.
Pero puedo pensar.
¿Como es que puedo pensar, si estoy muerto?
¿La muerte no implica dejar de pensar?
Entonces, estoy vivo.
Pero no tengo vida.
Por ende, estoy muerto.

Intento abrir mis parpados, pero no hay parpados que abrir. Tampoco hay ojos.
No veo. Estoy ciego.
Pero siento. No... Ya no siento más.
Ahora escucho. "Probando".
Eso escuché.
"Probando."
"Funciona."
"Apagalo".
Ya no escucho más.
Pero habían pasos. Por el intervalo entre cada paso, sé que estaban apurados.
¿Como lo sé?
No sé.
No sé como sé.
Pero eran muchos. Y estaban apurados.
¿Los pasos estaban apurados?
No.
Los pasos no están apurados.
Es el ser orgánico el que está apurado.
Entonces, los pasos eran de un ser orgánico.
El ser orgánico está vivo.
¿Los pasos están vivos?

Siento dolor. Intento gritar. No puedo.
No soy capaz de gritar. Pero me duele.
Sin embargo, puedo pensar.
Pienso con claridad.
Pero me duele.
No tengo boca, y debo gritar.
Debo gritar.
Ya no duele más.
Ya no necesito una boca.
No la necesito.
Porque no duele.
Y no debo gritar.

Siento. Siento.
¿Que es lo que siento?
Es suave.
Algo toma mi muñeca.
¿Tengo mu?eca?
Debo tenerla, si algo la está tomando.
¿Como sé que algo toma mi muñeca?
No veo.
No tengo ojos.
No tengo parpados.
Pero lo siento.
Siento que toman mi muñeca.
Y es una mano suave.

La suavidad dirige mi muñeca. La unica que tengo.
No tengo más.
Siento dedos. Son míos. Y están tocando algo.
Siento puntos, puntos sobre algo de metal.
Me hacen recorrerla de un lado al otro. Es rectangular, y está inclinada. Veinte grados. No más.
Me hacen sentir los puntos de nuevo.
"Mi nombre es A, vivo en B, y quiero ser C."
¿Por qué pensé eso?
No sé.
Creo que los puntos me lo dijeron.
¿Soy "A", entonces? ¿Donde es "B"? ?¿Quien es "C"?
No sé.
Pero ya no siento más.
Ya no hay suavidad moviendo mi muñeca.
Ya no tengo muñeca.
Ya no hay puntos.
Pero no soy "A".
No. "A" no me gusta.
No soy "A".
Tampoco quiero vivir en "B". Ni quiero ser "C".
Pero... ¿Quien soy? ¿Donde vivo? ¿Que quiero ser?
No lo sé.

Huelo. Hay olores.
Los puedo oler.
Me gusta.
Lo que me gustaba se va.
Ahora no me gusta.
Es otra cosa.
Vuelve a gustarme. Pero a la vez, no me gusta.
Lo que no me gusta es más fuerte que lo que me gusta. Me siento mal, quiero gritar que se detengan los olores.
Pero no puedo gritar.
No tengo boca.
¿Son dos cosas que me muestran? ?Dos cosas que me hacen oler?
¿O es que es una sola cosa, y no sé que sentir sobre ella?
No sé.

Siento. Siento de nuevo.
Pero esta vez, no es como antes.
Ahora, me siento a mi mismo.
Soy solo un torso, y una cabeza. Pero me faltan cosas.
Sí.
Tienen que faltarme cosas.
Yo antes tenía una muñeca. Y dedos.
Ahora los tengo. Tengo una muñeca. Tengo dedos. Tengo un brazo.
Ahora tengo dos brazos.
Siento como se encastra una pierna.
Dos piernas.
Ahora tengo parpados... Pero no tengo ojos.
Parpadeo, pero no modifica nada.
Todo es negro.
No, ahora es azul.
Pero no tengo ojos.
Pero veo azul.
Ahora, el azul se apaga. Negro de nuevo.

Puedo escuchar.
"Funciona."
Eso escucho.
No quiero dejar de escuchar.
¿Por qué no podía tardar más en decir "Funciona"?
Ahora lo apagaran. Y no escucharé más.
"Perfecto, dejalo así."
No entiendo.
¿Por qué no lo apagaron?
Antes lo apagaron luego de decir "Funciona".
¿Por qué las cosas cambiaron?
¿Que fue diferente?
¿Hice algo bien?
"¿Hola? Parpadea si me escuchas."
Es una voz suave. Está muy cerca. Escucho su respiraci�n
Está vivo.
Quiero tomarlo. No me puedo mover.
Quiero decir "sí". No tengo boca.
Quiero saber como huele. No tengo olfato.
Quiero saber como se siente. No tengo tacto.
"Creo que no funciona..."
Parpadeo.
"Apagalo."
Parpadeo varias veces.
No escucho más.
¿Por qué lo apagaron?
Yo quería escuchar.

Me levanto. Me puedo ver a mi mismo. Pero el resto, es negro.
¿Estoy viendome? Tengo ojos. ¿Pero por qué estoy solo yo?
¿Donde están los demás?
Levanto mi brazo. ¿Por qué lo levanto?
No quiero levantarlo. Quiero bajarlo.
No baja. Mi mano se abre a la mitad, y lago sale de allí. Me asusto, quiero moverme, quiero escaparme.
No puedo hacer nada.
No me duele.
Pero quiero gritar igual.
De la abierta mano sale energía.
Fluye.
Es rápida, es fugaz, se escapa.
Escucho ruido.
"Impacto. Funciona."
Ahora vendrán a pedirme que parpadee. Me preparo para parpadear.
"Apagalo."
No escucho más.
No entiendo.
Me quedo quieto.
Si pudiese moverme, me quedaría quieto también.
Pero no puedo. Entonces, me quedo quieto.
No entiendo.

Tengo miedo, me muevo. Intento alejarme, esta vez puedo. Escucho, siento, huelo... Pero no veo.
Tengo boca.
Por fin tengo boca.
Grito. Grito.
Estoy desesperado.
¿Esa es mi voz?
No me gusta.
No la entiendo.
No es la que yo escucho en mi cabeza.
No me gusta.
Me ordenan que me tranquilice. ¿Quien fue? No sé.
Pero quiero saberlo.
Pero no lo sé.
Me tranquilizo. Pero no estoy tranquilo. Estoy quieto, no me muevo. Pero estoy intranquilo.
Tengo miedo. Quiero irme.
Pero no puedo moverme.
No puedo ver. No puedo sentir. No puedo escuchar. No puedo oler.
Estoy atrapado dentro de mí mismo.
Y no puedo salir.

Escucho.
"Funciona."
¿Dirá que lo apague, o dirá que parpadee?
"Llevalo al campo."
No entiendo.
No entiendo.

Me muevo. Camino.
Tengo ojos, pero no veo.
"Su vista funciona."
Dicen.
Pero no es cierto.
No funciona.
No veo.
Pero dicen que veo.
Están equivocados.
Pero camino, y se por donde voy. No me choco con nada.
¿Por qué no veo, entonces?
¿O veo?
No sé.
Creo que no veo.
No entiendo.
Pero quiero entender.

Ahora, siento. Escucho. Huelo.
Se siente suave en los pies.
Escucho agudos y leves sonidos, como si algo pequeño cantase. Escucho cosas que mueven. Mueven el viento. Se alejan hacia arriba, y hacia el norte.
Huelo perfumes. Perfumes de todos los olores.
Me recuesto. Esta vez, nadie me lo ordenó. Escucho que me nombran. Pero no escucho mi nombre.
Se refieren a alguien que no soy yo, pero me nombran igual. Y me se?alan. No veo que me se?alen, pero seguro lo hacen.
Suenan curiosos, suenan intrigados.
Cierro mis parpados y respiro.
Me siento bien.
"Apagalo."
Me desespero.
Quiero escaparme. Pero no me escapo. No quiero irme.
Me aferro a la suavidad y grito.
Pero ya no me aferro más.
No siento, no escucho, no huelo, no grito.

Estoy recostado de nuevo. ¿Donde?
No es suave. No me gusta.
Es metal. Es frio.
"Es un éxito."
Dicen.
"Sí."
Suenan felices.
No estoy feliz.
Pero estaba feliz.
En la suavidad estaba feliz.
Pero ya no.
Porque no está la suavidad.
¿Solo puedo ser feliz en la suavidad? ¿Recostado?
Tiene que haber otra forma.
"¿Lo apago?"
Dicen. Me pongo tenso.
"No."
Parece orgulloso de decir "No".
Me relajo.
"¿Por qué?"
No quiero saberlo. Pero no sé como decirles que no lo digan.
"Porque es un éxito."
Alguien se acerca.
"Dí 'Sí' para asentir. Di 'No' para negar."
Digo "Sí."
Ríen un poco. Suenan felices.
"¿Sientes?"
Digo "Sí."
"¿Hueles?"
Digo "Sí."
"¿Escuchas?"
Digo "Sí."
Ríen un poco.
"!Claro que escuchas! ¿Como te responde, si no?"
Lo dijo otro ser. Tiene razón.
No me di cuenta de eso.
Me río.
Se quedan callados.
No entiendo.
"¿Se rió?"
No dicen nada más. Me asusto, creo que dejé de escuchar.
Pero unos pasos que vienen hacia mi me relajan.
"¿Sos feliz?"
Es una voz nueva. Es suave.
Digo "No."
"¿Por qué?"
No se como responderle.
"¿Como va a ser feliz? ?Estas demente?"
Dice una voz grave. Me suena familiar. Pero no se quien es.
"No sé."
Dice una voz suave.
Silencio.
La voz que me hacia las primeras preguntas vuelve a hablar.
"¿Ves?"
Digo "No."
"No vé. Vayan a ver."
Siento pasos. Me tocan el rostro.
Me sacan los ojos.
Grito.
Me duele.
"Tranquilizate."
Me ordenan.
Me tranquilizo.
Pero no estoy tranquilo.
Tengo boca, pero no puedo gritar.
No me dejan.

Me encastran nuevos ojos.
"Estaban mal conectados."
Dice una voz.
"Que raro..."
Dice la otra.
"Sí."
Dice la primera.
Espero.
"¿Y? ¿Lo van a activar algún día?"
Dice una tercera voz, exasperada.
"Sí. Ya voy."
Dice la segunda.

Estoy decepcionado.
Estoy triste.
Prefería no ver.
Prefería ser ciego.
Antes, las cosas se veían más bellas.
Ahora, no son como las veía.
Pero antes no veía.
Entonces, imaginaba.
¿Puedo imaginar?
Parece que sí.
Pero no quiero imaginar.
Ahora que veo, ¿por que voy a imaginar?
No. Estoy equivocado.
Imaginando, las cosas son más bellas.
Quiero seguir imaginando.
Cierro los ojos.
"¿Ves?"
Me preguntan.
"Sí."
Respondo.
"¿Por qué cerras los ojos?"
Me preguntan.
"Porque las cosas son mas bellas sin no las veo."
Respondo.
Ahora pude hablar.
Ahora pude explicar.
¿Que cambió?
No sé.
Pero están en silencio.
"Apagalo..."
Dice uno.
"!No!"
Grito.
Silencio. No me muevo.
Abro los ojos y miro de nuevo.
El lugar es amplio. Esta lleno de maquinas, aparatos, luces, y seres vivos.
Todos tienen dos brazos. Todos tienen dos piernas. Todos tienen un torso. Todos tienen una cabeza.
Todos tienen ojos. Todos tienen nariz. Todos tienen orejas.
Yo también soy como todos.
Las paredes son de metal. No me gustan. Mis ojos no son felices.
Pero mis ojos no pueden ser felices, ni estar tristes.
Entonces, soy yo el que no esta feliz con lo que mis ojos ven.
"¿Por qué no querés que te apaguen?"
Me pregunta otro.
"No me gusta que me apaguen. Me siento muerto."
Respondo.
No sabía eso.
¿En verdad me siento muerto?
Entonces, ahora me siento vivo.
Sonrío.
Sé sonreír.
"¿Por qué sonreís?"
Me pregunta el mismo.
"Porque me dí cuenta de que ahora me siento vivo, y de que sé sonreír."
Mantengo mi sonrisa. Miro al que me habla.
Mis ojos se acomodan a la intensa luz que hay detrás de él.
Está sorprendido.
Se gira y susurra algo.
Lo escucho.
Lo entiendo.
"¿Que fue lo que creamos?"
Eso dijo.
Pero bajito.
No quería que lo escuche.
No quiero preguntarle, porque él no quería que lo escuche. No quiero que se sienta defraudado. Pero quiero saber. Deseo saber más de lo que quiero protegerlo.
"¿Ustedes me crearon?"
El hombre se gira parido.
Me referí a ellos como si fuesen muchos, pero solo ví a uno.
"Sí."
Responde, perplejo.
"¿Por qué me crearon?"
Pregunto, curioso.
"No sé."
Responde. Esta paralizado. No entiende.
El no entiende.
No soy yo el único que no entiende cosas. Él también no entiende.
Se alejan. Me dejan solo. Me intento levantar, pero estoy atado.
No, no estoy atado.
Ya no me puedo mover.
Intento gritar.
No puedo.
Miro alrededor, me doy cuenta de que ya no veo.
Ya no huelo.
Ya no siento.
Pero escucho.
"Apagalo..."
Y ya no hay más.

Novedades

Pasaron varios meses. Hice muchas cosas. Algunas que valgan la pena compartir, otras que no.
En principio, estuve viendo muchas películas y una serie.

La trilogía de Volver al Futuro (Back To The Future).
Las tres películas las vi muchas veces de chiquito, así que además de estar muy bien filmadas, escritas y actuadas, también tienen un valor nostálgico para mí. No es necesario que las describa: Todo el mundo las conoce, y los que no... ¡A Blockbuster, se ha dicho!
La Guía del Viajero Intergaláctico (The Hitchikers Guide to the Galaxy).
Una comedia británica perfecta, llena de humor, cosas bizarras, estereotipos, incoherencia, improbabilidades, coincidencias, naves espaciales, planetas extraños y una aventura épica. Dicha película me introdujo a una saga de, hasta donde tengo entendido 6 libros, el primero teniendo el nombre de la película. Escritos hace algunas décadas por un escritor muy grosso (Douglas Adams), leerlos en su idioma original (Ingles británico) es toda una delicia para los ojos y la imaginación. Increíblemente gracioso.
La trilogía de Robocop.
Las recordaba como películas buenísimas y divertidisimas, las cuales había visto cuando tenía menos de 8 años. Los volví a ver hace algunas semanas y... Woah. Son eso, y 20 veces más. Nuevamente, todos conocen esta serie de películas... Pero recomiendo volverlas a ver, valen la pena.
La duología (No tengo idea de si esa palabra siquiera existe) de El Mundo Según Weyne (Wayne's World).
Bizzarras, incoherentes... Hermosas. La historia es simplísima en ambas películas, pero esta muy bien llevada y ez grasioso por que es asul. Otra "Must See".
House
Ya ví de la primera temporada a la mitad de la quinta. No hay nada que me guste más que la visión cínica del mundo del personaje principal, Gregory House.
La Vida de Brian (Life of Brian)
De los Monthy Python. Solo que lo hayan hecho ellos le pone un sello de calidad a la película. Ademas, es buenísima.

Esas son todas las cosas que estuve viendo... Ahora, tengo algunas cosas en mi pc que quiero ver. No comentaré mucho porque no sé mucho.

Spaceballs.
Un filme que es básicamente parodia de Star Wars que si bien suena muy porno, no lo es en lo absoluto. Pinta interesante.
The Blues Brothers.
Una película que aparentemente gira alrededor de hacer macana.
Hot Fuzz.
Esa no tengo idea de que onda es, solo me la recomendaron y me la conseguí.

La cuarta no la tengo, ni en la pc ni en formato físico: Die Hard.
Una película navideña para toda la familia... Bueno, no para toda la familia, pero es navideña. Antes de que alguien se queje, una aclaración: La trama de la película se desarrolla en navidad, por ende, ¡es navideña!

A ver... Más novedades... Más novedades... Ah, sí, sí: Video-juegos. Estos son los que fui jugando entre fines del año pasado y principios de este, además de una breve reseña de ellos.
Left 4 Dead 2.
Es... Left 4 Dead 1, pero con dos enemigos más, y nuevas armas y pociones. Lo jugué un tiempo, y me aburrí... El Left 4 Dead me divirtió mucho, pero que se yo... No es lo que busco en un juego.

Batman: Arkham Asylum.
Tengo la sensación de que ya hablé de esto juego. Si lo hice, bah, no importa, ¡es hermoso!
Este juego ES Batman. La jugabilidad, los personajes, las voces, las imágenes, la música... Todo me hace pensar en Batman. El combate es fluido y rápido, los puzzles suelen ser al menos interesantes, la dificultad es moderada (Lo preferiría más difícil, pero bueno, no importa), y... Bueno, ¡se siente muy Batman!
Correr por Arkham y atacar sigilosamente a los internos que están de fuga, o tener un combate de veinte contra uno y salir ileso... No sé como explicarlo. Simplemente, es Batman.

Borderlands.

Que puedo decir de esto... Mad Max más Fallout 3 igual Borderlands. Podría haber sido increíblemente copado pero... No sé, no me gustó. No es un mal juego, pero siento que la parte narrativa, la historia, es completamente faltante. A estas alturas, los videojuegos no se pueden permitir una mala historia... Es parte de las exigencias que usualmente se imponen en los juegos... No importa que tan divertido sea, si los personajes no son interesantes, si la trama no atrapa... Tarde o temprano, los jugadores abandonaran el juego. Simplemente porque hay otros juegos con mejor historia y que son tan o más divertidos. O incluso puede que sean menos divertidos, pero tengan mejor historia. Sinceramente, un juego bueno... Pero blando. Muy blando.

Dragonage: Origins.

¿Que es Dragonage? Dragonage es el sucesor espiritual de la saga de Baldur's Gate. ¿Que es Baldur's Gate? Baldur's Gate es un viejo RPG de estrategia, en el que controlabas a cuatro personajes. Pausabas el juego, dabas ordenes a los cuatro, y luego despausabas, los veías actuar, y pausabas para cambiar la estrategia. Gran juego.
Dragonage: Origins no es solo eso mismo, si no que es un paramedico para este genero de juegos que había quedado olvidado. Quien busque acción, velocidad, sangre y sesos volando por todos lados... Acá va a encontrar todo eso, menos la velocidad.

Prototype.

Esto es como GTA IV... Pero MUCHO más bardero. Hay quilombo, hay macana, hay explociones... ¡Y podes bajar a un helicoptero de una patada de carate!
Muy sangriento, muy desastroso, muy divertido.
Lastima que la historia resulta muy cliché, y que algunas cosas podrían haber sido mejor diseñadas...
En general, buen juego. Vale la pena pegarle un ojo.

Wolfen FUCKING stein (2009).

Amo este juego. No puedo describir CUANTO amo este juego. Lo amo demasiado. Es como... Un amor en extremo, esta lleno de amor. Lo amo. Así, con muchos "amo".
Quilombero, bardero, "over-the-top", macanero, flashero...
Creo que es una perfecta secuela después de tantos años...
Imaginemos esto: Call Of Duty (De los ultimos) + Nazis + Sobrenatural.
El resultado es un juego... Increíblemente divertido, que te llena de adrenalina. Es difícil, es complejo, esta lleno de armas, el combate es bastante personalizable, mejorando armas y poderes... ¿Dije poderes? ¡SI! ¡Poderes!
Entre ellos, tenemos uno para entrar en el Velo, una especie de intermedio entre un mundo completamente bardero y la tierra. Nos hace ir más rápido y resalta a seres vivos y cosas que explotan. Luego, tenemos uno para desacelerar el tiempo y movernos rápido mientras que todos los nazi se mueven increíblemente lento.
Además, poseemos uno que hace que nuestros disparos hagan mierda todo. En serio. Hacen mierda todo, sacan un daño villerisimo.
Y por ultimo, tenemos uno que crea un escudo alrededor nuestro. No sirve contra enemigos si se acercan demasiado y lo atraviesan pero... ¡Se lo puede mejorar para que desintegre todo lo que toque! ¡Yay!
Los actores de voz son buenísimos, la historia te mantiene atrapado, la acción es intensa y podría hasta activar tu adrenalina en algunos momentos específicos... A diferencia de TODOS los juegos de tiros que jugué, en este si salía a disparar para todos lados con la metralleta. No porque sea una táctica eficiente, si no porque sentía que tenía que hacerlo. La falta de una mira hace que todo sea MUCHO más divertido. A menos que se entre en "Modo Apuntar" (Apretar el click derecho, la cámara se acerca al arma y se apunta con la mira de la misma, con la contraparte de perder rango de visión y moverse más lento), disparar es un azar. Correr y golpear a un enemigo también suele ser útil, pero si hay varios, hay que hacerlo moviéndonos utilizando el poder del tiempo, o nos matan todos los demás. Como todos los últimos shooters que van saliendo, tenemos una vida "dinámica". Osea, en vez de tener 100 puntos de vida, tenemos algo así como 20. De 2 o 3 disparos seguidos nos matan, pero si estamos 3 segundos sin recibir daño, la vida comienza a curarse.

Y... Bueno, creo que eso es todo de momento. Más adelante, más noticias, y tal vez algo interesante para leer.

Artes Plasticas

Sucede que cada tanto, agarro una caja llena de plastilinas y hago alguna figura, algún muñeco, algo.
Aquí tengo dos cosas:
Un intento de replica de Klayman, el personaje principal de "the Neverhood" (Aventura grafica de PC) y de Skullmonkeys (Juego de Plataformas de PSX), ambos animados en Stop-Motion, y usando plastilinas o masas.

El otro, es un Jedi que se me ocurrió hacer. Aparentemente, tiene el sable-láser roto.