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The ShapeShifter Capitulo 2 Parte 2

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The ShapeShifter: Capitulo 2

"Su Nombre era Becky Parte 2"


Una explosión. Otra más, sí señor.
Will observa desde un tejado de un rascacielos, explorando con la mirada la gran ciudad, percatándose de un juego de luces a la lejanía, y decide ir a investigar. Después de todo, si no va él… ¿Quién irá?
¿La policía?
Mejor que no se arriesguen para nada.
Nuestro héroe baja con cuidado del tejado, agarrándose de las ventanas. Pierde el equilibro y cae, sintiendo se le revuelven las tripas.
Su corazón se detendría si aún funcionase como un corazón común y corriente. Sin embargo.
Cierra los ojos, asustado. Una de sus pesadillas más recurrentes se está haciendo realidad: El cae al vacio… Pero esta vez, no despertará antes de chocar contra el suelo.
No. Sentirá el impacto, y no será capaz de hacer más que intentar soportarlo.
Comienza a desesperarse, y se gira en el aire, observando el suelo, que se encuentra aún a unos veinte pisos de distancia. Repentinamente, sus pies se traban en un balcón.
Will reacciona rápido y se concentra en mantener sus pies ahí, deseando que no lleguen al límite de elasticidad y estallen en pedazos.
Las piernas comienzan a estirarse, reduciendo la aceleración del joven, hasta que finalmente… Lo detienen, a centímetros del piso.
ShapeShifter exhala y colca sus dos palmas sobre la acera. Su cuerpo lentamente se va moldeando, transformando esas manos en pies. Su cuerpo invierte posiciones en el lugar y Will parpadea, aturdido: Nunca había hecho eso antes.
Sacude la cabeza y comienza a caminar, y se percata de que tiene sus genitales en su hombro.
Se estremece, observando la imagen, y hace que se deshagan y se unan con su cuerpo. Total, son solo una masa de materia moldeable, no son realmente órganos
ShapeShifter camina por la solitaria y sobre iluminada calle, en dirección al juego de luces. Está demasiado mareado como para correr.
Va haciendo zigzag, esquivando como puede los postes.
Se pone una mano en el rostro y exhala.
-Batman no pasaba por estas cosas…-

Una explosión. Otra más, sí señor.
Por primera vez en su vida, ella estaba en control de la situación.
Sí. Todos le temían. Todos imploraban piedad.
No la obtendrían de ella, no. Ella ya pasó por suficientes cosas, por suficientes desgracias. La culpa de su patética y miserable vida es de la sociedad, y la sociedad va a pagar.
Otra explosión. Una más.
Aún conserva su no exactamente atractiva figura. Pero no le importa, ella ahora tiene poder, y poder es todo lo que alguien necesita.
Becky era su nombre, pero ya no más. Ahora, se llamaría diferente. Ahora, su nombre inspiraría terror en las mentes que no la comprendieron.
Beatriz no es el nombre de lo que ella era ahora.
No. Beatriz no es adecuado.
Es hora de una nueva identidad.
Ahora ella es… “La Destructora de Sociedades”. Sí, así se haría llamar.
Sus deformadas manos comienzan a crear un circulo de energía violeta, el cual es lanzado contra una pared.
Una nueva explosión la destruye. El pánico cunde en la calle por la que ella camina mientras lanza sus proyectiles.
Quienes corren, pocos se imaginan que a unas pocas cuadras la gente duerme, sin enterarse del caos.
La Destructora de Sociedades destruye todas las casas y departamentos que puede, asegurándose de hacer explotar cada negocio que vea. Después de todo, el Capitalismo es parte de la Sociedad.
Se rasca el hombro derecho, lugar en donde tiene un agujero, como si alguien le hubiese clavado una gran jeringa. Algunas pústulas de pus rodean la infectada y violetasea herida.
Gimotea cuando una de las pústulas estalla, pero un fuerte ruido de algo cayendo le llama la atención. Mira alrededor, rápido.
Una figura blanca, que parece más un maniquí que un humano, observa con sus manchas que asemejan ojos a la mujer.
-¡ShapeShifter!-, dice ella emocionada de ver a su héroe.
Él la señala y pronuncia: -Detén tus acciones.-, intentando que su voz suene más grave de lo que es. Aún no se ocurrió que podría modificar sus cuerdas vocales con facilidad.
Intenta sonar dramático y amenazador, sin demasiado éxito. La joven mujer parpadea, confundida, y luego le sonríe.
-¡ShapesShifter! Unite a mí, ¡vamos a acabar con la injusticia de esta sociedad juntos! ¿Qué te parece?-
Nuestro héroe la mira, abriendo un poco más sus ojos.
-¿Acabar con la injusticia?-. No se esperaba una causa noble. – Exactamente, ¿Qué estás haciendo?-
-¡Destruyendo los cimientos de esta asquerosa y repugnante sociedad capitalista!-
-¿Cómo?-
-Mira… ¡Sucedió algo maravilloso, ShapeShifter! ¡Me dieron Súper-Poderes! ¡A mí! ¡A mí! Ahora somos los dos héroes, ¡podremos hacer cosas maravillosas juntos! ¡Sí!-
El joven héroe la observa, perplejo. La reconoció hace mucho, es su compañera de curso, Becky.
-Y… ¿Te dieron bombas?-
-¡No, no! Yo las creo, mira.-
La Destructora de Sociedades alza ambas palmas al aire y se crea otra esfera violeta de energía.
-Y… Si te atan las manos, ¿podrías crear eso?-
-Bueno… No, ¡pero trabajaremos juntos y siempre podré ayudarte!-
-Eso quería escuchar.-
ShapeShifter le da una cachetada al aire en dirección a las manos de Becky, y un pedazo de su mano se desprende, impactando con fuerzas en las muñecas de la Destructora de Sociedades, quien se tambalea y cae al suelo de culo debido a su falta de estabilidad y a su peso.
La masa que antes solía ser la mano de nuestro héroe se convierte en un par de cadenas que impiden el movimiento de Becky.
ShapeShifter sonríe.
-Bien, un criminal menos. Vaya, esto es más fácil de lo que creí…-
Se da vuelta al escuchar el sonido de unas sirenas, pero repentinamente sus oídos tan solo escuchan un pitido. Sus ojos caen al suelo y en su cuerpo siente un dolor extremo, como si se estuviese quemando todo.
Su visión es borrosa, pero logra mover su rostro para observar como algunos pedazos de su cuerpo se van convirtiendo en una masa gelatinosa y se desplazan hacia él, para lentamente volver a darle su forma humanoide.
Toma una buena bocanada de aire y se gira sobre su espalda como puede, sintiendo un fuerte ardor, y aún incapaz de escuchar o ver. Observa la silueta de Becky, quien comienza a crear otra esfera violeta entre sus manos, pero un resplandor azul y rojo parece asustarla, y escapa, lanzando la esfera hacia otro lado.
ShapeShifter gira levemente su cabeza hacia donde la esfera fue lanzada, y logra ver como un patrullero estalla en pedazos.
Las imágenes se vuelven cada vez más oscuras… ¿Será el final? ¿Tan pronto…?

Las gotas caen al suelo, estallando como pequeños cristales.
Pero las gotas no le pertenecen al cielo, si no a los ojos de una joven mujer cuyo corazón había sido destruido con malvada e intencional crueldad.
¿Cómo pudo él hacerle eso a ella, después de todo lo que ella había pasado por él?
¿Después de que ella le brindó su apoyo incondicional? ¿Después de que él luchó por su causa?
¿Después de lo que sufrió por su culpa…?
Sí, sufrimiento.
Esa era la clave.
Ese era el plan de ShapeShifter, ¡siempre lo fue!
Causarle sufrimiento a ella, ¡a nadie más!
Era todo un plan, un elaborado plan, para que ella caiga, para que ella sufra, para que sienta el indescribible dolor que sintió antes, y el que siente ahora.
Todos, ¡todos contra ella! ¡El mundo contra una pobre mujer!
Ellos iban a pagar, sí. Toda la maldita y corrupta sociedad que decidió arruinarle la vida. ¿Creyeron que iban a salir impunes luego de lo que todos hicieron?
Sí, en realidad, tenían razón. Beatriz nunca habría sido capaz de hacer más que llorar… Pero La Destructora de Sociedades sí puede hacer algo.
Sí, ella puede hacer muchas cosas. ¡Nadie va a poder detenerla!
Ella es una semidiosa, que tiene el poder de la destrucción en sus manos.
¿Qué pueden hacer sus patéticos rifles, cañones, tanques, helicópteros, contra las explosiones de La Destructora?
¡Nada! ¡Eso es lo que pueden hacer, nada!
¡Ella va a destruirlos, va a aplastarlos a todos!
¡La venganza será terrible!
¡El mundo estaría temblando si supiese lo que le espera!
Porque Becky ya no es Becky: Ella es una maquina de destrucción masiva. Y nadie puede detenerla.

Los ojos de la extraña figura siguen abiertos, pero nada ven.
Hay una bota de cuero que se dedica a mover un poco el blanco cuerpo.
Resplandecen los “flash” de las diferentes cámaras.
-Saquen a los reporteros de acá.-, dice la dueña de las botas con su cansada voz.
Gira la cabeza, haciendo que sus cortos y canosos cabellos se ondulen al entrar en contacto con el viento.
Suspira, y observa con sus ojos color marrón a la situación.
Observar la destrucción, la muerte, la sangre, nunca le causaron impresión o asco. Pero sí, tristeza.
Se pasa una mano por su levemente arrugada frente y se pone su antiguo sombrero marrón.
Una boda de plata como oficial de policía, nadie puede decir que es poco tiempo. Ella tiene cuarenta años, pero aparenta tener un poco más: Nunca cuidó mucho su parte estética, solo lo suficiente para estar en forma.
Sus cabellos son vírgenes de la tintura, su piel es virgen de cosméticos y tratamientos extraños.
Ajusta su sobretodo marrón, y mira a su placa. Lleva más de veinticinco años colgando de ella. Sonríe un poco, recordando el momento en el que se la dieron.
Mueve los ojos hacia un costado, haciendo foco en el ser que estaba en el suelo.
Nunca había visto algo como eso antes, luego de casi tres décadas en las fuerzas policiales.
Se para en cuclillas, y amaga a tocarlo.
Una mano se reposa en su hombro y ella levanta la cabeza.
Ella sonríe al ver la oscura piel y el gran afro de su compañero. Siempre estuvo orgulloso del anacronismo que él cargaba en sus espaldas.
-Los forenses aún no lo examinaron.- dice él, dedicándole una amistosa sonrisa.
-¿Hay testigos?-
-Más de los que nunca necesitaríamos, pero todos tienen información inútil…-
-¿Inútil? Nunca te escuché calificando de esa manera.- comenta ella, parándose y mirándolo, intrigada.
-Están todos locos. Dicen que una chica joven con algo de sobrepeso, pero de no más de dieciocho años, creaba bombas violetas en sus manos y las tiraba, y que luego apareció este- señala al ser blanco que se encuentra en el suelo - y lanzó su mano volando.-
La detective alza ambas cejas, sorprendida, pero no comenta anda, esperando a que su compañero continúe.
-Y entonces, parece que la mano voladora se convirtió en una cadena blanca, y ató las muñecas de la gorda.-
-Martín, por favor… El lenguaje.- dice su compañera, luego de exhalar un respiro, sabiendo que no importa cuántas veces se lo diga, él va a seguir refiriéndose a ella de la misma manera.
-Disculpá, Abril. Como venía diciendo… Ató las muñecas de la gorda, pero esta creó otra bomba y se la tiró a la espalda…-
Abril parpadea, incrédula.
-¿Lo noqueó con una bomba en la nuca?-
-No, no. Dije a la espalda. Los testigos dicen que explotó.-
-Por favor, Martín… Eso no tiene sentido. Esta… Cosa- mira a la forma humanoide blanca –está entera.-
Martín se encoje de hombros.
-Dicen que explotó.- se excusa.
Abril suspira, aún observándolo.
-Parece como… Si alguien hubiese dibujado la silueta de un humano en una hoja blanca, y esta se separó del papel.-
Martín asiente.
Abríl toma aire y mira a su compañero.
-Bueno, sea como sea… Ya ví todo lo que tenía que ver.-
-¿Y qué pensás?-
-Pienso que extraño cuando los criminales iban con medias en la cabeza, y escopetas en las manos.-
Abril ajusta su sobretodo y se comienza a alejar hacia su patrullero, estacionado cerca de un humeante vehículo, que aparentemente había recibido la explosión de una granada o algo similar.
-Manejo yo.-, dice Martín mientras Abril se ubica en el asiento del acompañante y asiente.
El patrullero es encendido, y comienza a moverse.

Wilfredo toma una buena bocanada de aire, y abre sus dos completamente negros ojos. Mira alrededor, y descubre figuras difusas que se sobresaltan y retroceden.
Parpadea un poco y se sienta, observando nuevamente a los alrededores luego de pasar sus dedos por sus ojos, como si se hubiese desperezado recién.
Sus ojos lentamente van haciendo foco, y se percata de que está en una especie de mesa de operación. Observa arriba, y es cegado por un gran reflector.
Cierra sus ojos fuertemente, baja la cabeza y los abre. Sus ojos se acostumbran a la luz de ambiente de nuevo, y él se gira, sentándose en la camilla.
El cuarto es pequeño, y está lleno de herramientas de todo tipo. Las paredes son de un color azul metálico. Hay dos puertas bien juntas que poseen una ventana cada una. Will no se detiene a ver que hay detrás de las ventanas, y continúa mirando el lugar, bastante aturdido y confundido.
-¿Está… Vivo?-, pregunta una voz femenina bastante joven.
-Pero… No tenía pulso-, dice una segunda voz, está vez masculina.
Resuenan unos pasos, y una tercera persona aparece frente a Will, mirándolo de cerca.
-Increíble., dice una voz anciana mientras lo examina.
Will se echa un poco hacia atrás, parpadeando y luego entrecerrando los ojos.
-¿Podes… hablar? Can you speak?-. El anciano dice lo mismo en dos idiomas.
-¿Eh?- responde Will, pasándose una mano por el rostro, como si quisiese sacarse el mareo que tiene encima.
La mujer joven se acerca y lo observa.
-Creo que no te entiende… ¿Será un…?-
-¿…Alienígena?-. El otro hombre completa la frase.
-¿Alienígena? No, ¿qué? ¿Eh? Esperen… ¿Dónde estoy?-
Los tres se sobresaltan al escucharlo hablar, pero forman un semicírculo alrededor de él.
-¿De qué planeta sos?-, pregunta el anciano.
-… ¿De la tierra?- responde nuestro héroe, incrementando un poco el tamaño de sus manchas oculares, curioso por la pregunta.
La mujer queda anonadada. Se esperaba algo como “Vengo de la galaxia Alpha-centauri”.
Will se mira las manos, y observa la forma blanca y uniforme que estas poseen.
Ante el silencio de nuestro joven héroe, los tres se miran. Se alejan un poco y comienzan a conversar en susurros.
De mientras, Will entrecierra los ojos, mirando a sus manos.
Se concentra, lentamente haciendo que su cuerpo hecho de perfectas formas blancas vaya tomando una apariencia más humana. Luego, piel humana parece crecer sobre la blanca forma humanoide, una piel que parecería artificialmente pálida.
Su rostro toma forma humana también: Ojos amarillos, pequeños labios, rostro ovalado y fino.
Los tres forenses se giran, observando con sorpresa lo que está pasando.
ShapeShifter se transforma en alguien que no es Willfredo, y se levanta. Unas ropas comienzan a generarse, como creciendo desde su piel para luego transformarse en paños. De repente, viste con unos pantalones negros, zapatos y una camisa blanca. Su estatura se reduce unos pocos centímetros, y comienza a caminar hacia la puerta. Lo detiene una mano, y Will gira el rostro, mirando al joven hombre que lo detuvo. No dice nada.
Se genera un tenso silencio, hasta que el hombre se atreve a hablar.
-No podemos permitir que te vayas.-
-No tengo ganas de que experimenten conmigo, gracias.-
El hombro de Will se deforma, haciéndose gelatinoso y cayendo hacia abajo, haciendo que el hombre pierda agarre sobre él. Luego, vuelve a la normalidad y nuestro joven héroe se aleja tranquilamente.
El anciano corre hacia un teléfono instalado en la pared y llama a seguridad, advirtiendo sobre que hay un prófugo. Describen al humano en el que Wilfredo se transformó, e instantáneamente los guardias comienzan a recibir el mensaje en sus radios portátiles.
Sin embargo, ShapeShifter camina entre ellos sin ningún problema. Avanza hasta un ascensor, y presiona el botón para ir a la planta baja.
Se percata de que al lado suyo tiene un guardia, viajando con él.
Lo mira y le pregunta, alzando las cejas.
-¿Lo encontraron?-
-No señor.-
Will asiente mientras la puerta del ascensor se abre. Él solo sale del vehículo, y camina por la planta baja, buscando el vestíbulo y la salida.
A través de las cámaras, otro guardia se percata de que hay una persona repetida.
El anciano doctor que atendió a Will esta tanto caminando por un pasillo en la planta baja, como conversando con sus dos jóvenes aprendices en el tercer sótano.
Will sale por la puerta principal mientras el guardia que descubrió la singularidad realiza un reporte. De repente, siente el frio metal de un arma apoyado en su nuca.
-Levante las manos y no haga movimientos bruscos.-
ShapeShifter se gira lentamente, y observa a un hombre de piel oscura que posee un enorme afro y (más importantemente) un revolver.
Mueve un poco sus ojos, y se percata de que hay una oficial algo anciana, vistiendo con un sobretodo marrón, cruzada de brazos pero con su pistola en la mano.
Más guardias comienzan a salir, y los tres médicos forenses que lo estaban examinando salen por la puerta principal y observan desde prudente distancia.
-Supongo que mi disfraz está comprometido.- dice Will, sonriendo mientras las ropas se van deshaciendo, mientras su piel se va decolorando, y mientras lentamente vuelve a tomar su forma de siempre.
Martín, los guardias y Abril retroceden unos pasos, sorprendidos del in-natural cambio.
Will aprovecha para darle un golpe en la mano a Martín, para hacer que su arma se desvíe. Un disparo impacta contra el suelo, y las armas de los guardias se elevan, pero para esas alturas, Will ya comenzó a correr, rápidamente llegando a velocidades increíbles.
Abril levanta su pistola, tomándose su tiempo, y apunta a Will, mientras disparos impactan cerca y lejos de él.
Ya se encuentra a al menos treinta metros, y no pasaron más que unos segundos.
Espera, hasta que Will está cerca de salir del perímetro del hospital científico, y luego jala su gatillo.
ShapeShifter cae al suelo y rueda un par de veces, para luego estrellarse contra una pequeña pared. Su cuerpo parece expandirse un poco al chocar, pero luego vuelve a la normalidad. Se levanta lentamente y se toma la pierna, rengueando. Cae de rodillas cerca de la salida, y abre ampliamente los ojos, notando como una fuerte luz aparece frente a él.
Una ambulancia está por salir del precinto, y parece bastante dispuesta a impactarlo.
Abril niega con la cabeza, caminando hacia allí.
A veces no entiende como su compañero puede hacer esas cosas.
¿Subirse a una ambulancia para atropellar a quien quieren detener?
Esas cosas solo se le ocurren a Martín.
Libera un “Ugh” cuando escucha el “Splat” del golpe. La ambulancia se detiene, y la puerta se abre.
Algunos minutos después, Abril llega junto a la ambulancia, junto con un montón de guardia, y varios médicos y científicos.
Martín se encuentra sentado sobre sus cuclillas observando al cuerpo de Will, que se retuerce mientras sus pedazos comienzan a arrastrarse hacia él.
ShapeShifter grita adolorido, sin poder soportar la extrema sensación de daño que sintió cuando su cuerpo fue casi despedazado.
-Esto parece salido de una película…- comenta Abril.
Martín asiente, y los guardias mantienen las armas en alto.
-¿Qué hacemos?- pregunta Martín.
Finalmente, el cuerpo de Will se arma, y el respira agitado, si bien ya no grita de dolor.
Gimotea un poco, mientras su pierna derecha comienza a moldearse, y una bala sale de adentro de ella.
ShapeShifter entrecierra los ojos, mirando al cielo.
-¿Duele, eh?- dice la detective, sonriendo de lado.
Will la mira, jadeando.
-Si no querés que siga doliendo, vas a entregarte pacíficamente.- dice sonriente Martín, aún acuclillado a su lado. -Tenemos un par de preguntas nomás. No hay cargos en tu contra, tigre.-. Martín le da un golpecito en el hombro, amistoso.
-¿… Tenían que agujerearme la pierna y arrollarme con un camión para hacerme un par de preguntas…?-
-Ambulancia.- corrige Abril.
-… Arrollarme con una AMBULANCIA.-
Martín ríe un poco, pero es callado por una acusadora mirada de parte de su compañera.
Abril se cruza de brazos y pronuncia, sonriente: -Fuiste vos el que empezaste a escapar.-
Martín toma la bala que ShapeShifter expulsó y la examina.
-¡Martín! ¿Qué te dije de tocar la evidencia con las manos desnudas?-
-Ehh… Lo siento, jefa.-
Abril niega con la cabeza, y le ofrece su mano a Will.
Pasan unos segundos, en el que él solo la mira. Hay silencio absoluto, y las armas siguen en alto.
El blanco brazo de nuestro héroe se estira como si de goma fuese, y alcanza la mano de Abril.
Luego de un estrechón, lo ayudan a levantarse.
-Vamos a un lugar más tranquilo… ¿Te parece?-
Wilfredo suspira y asiente, mientras la suciedad que junto del suelo va desprendiéndose de su cuerpo, y cayendo al suelo.

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